La Herencia Maya

En el verano del 2010, convocamos a un concurso de amplitud estatal para invitar a artistas jóvenes de todo Yucatán a presentar una pintura que pudiera ser el modelo de un mural en la pared de nuestro Centro Comunitario.
Queríamos que el mural describiera algo maravilloso acerca de la cultura maya y, fieles a nuestro “tema verde”, que también incluyera ejemplos de nuestra flora y fauna locales. Un sábado de Julio en la mañana, muchos de nosotros fuimos a la plaza para ver las pinturas de los participantes, y votar por nuestros favoritos. Como el concurso era “a ciegas” no sabíamos quién había pintado cualquiera de los cuadros participantes, y quedamos sorprendidos al saber que la ganadora del concurso era (por mayoría abrumadora!) una mujer de 21 años de edad, una estudiante de arquitectura, Nubia Montserrat Álvarez López, de Mérida. Nubia llegó a la comunidad con dos compañeros estudiantes de arte, Adirán Cob Soberanis y Gabriel Antonio del Castillo Cantero, quienes se ofrecieron de voluntarios para ayudar. Todos los fines de semana durante varios meses trabajaron para realizar el mural. Ahora que el mural está terminado y plasmado en la pared, la magnitud de su talento queda visible para todos. Lo vibrante de los colores, la profundidad de la perspectiva, y la precisión con la que están ilustrados los animales y las plantas en el mural sólo son superados por la belleza total de su trabajo. Nubia es verdaderamente una artista extraordinaria, y nos sentimos profundamente honrados al tener una presentación de su trabajo en nuestra comunidad para que todos la disfrutemos.

Qué hay en el Mural

El trabajo muestra al Dios Joven del Maíz lanzando la vida, en forma de granos de maíz, hacia el mundo exterior. A espaldas del Dios Joven del Maíz hay una espiga de la variedad autóctona de maíz (llamada x nuk nal en maya, Zea mays L. ssp.). Incluso hasta hoy decimos que nosotros, como mayas, estamos hechos de maíz. El maíz, en forma de tortillas, vaporcitos (tamales), pozole, atole, o en alguna otra forma, se come en casi todas las comidas durante el curso de una vida entera. Es tan importante que nadie puede sentirse verdaderamente satisfecho sin el maíz. Tal vez usted tenga la oportunidad de visitar Yaxunah y comparta una comida con una familia local que incluya maíz cultivado aquí en nuestras propias tierras comunales.

Además de proveer el maíz que da la vida, en el mural el Dios Joven del Maíz también está dibujado espolvoreando nuestro mundo con belleza en la forma de sac nicté, o las flores de mayo. Conocida en inglés como frangipani, es del género Plumeria, y hay numerosas especies naturales del área, cada una con flores diferentemente coloreadas. Las flores particulares de color blanco y amarillo cremoso dibujadas en el mural son de la especie Plumeria rubra.
Encima del Dios Joven del Maíz hay una rama del árbol de flores moradas o violetas, el balché (Lonchocarpus violaceus), cuya corteza se usa hasta hoy en muchas comunidades mayas para hacer la bebida moderadamente alcohólica que es utilizada en ceremonias sagradas.

En el extremo izquierdo del mural está un ejemplar de un ave espléndida, el azulejo yucateco (Cyanocorax yucatanicus). En maya se le llama ch’el. Hay otro que está volando cerca de la mano del Dios Joven del Maíz. Este pájaro se puede distinguir fácilmente, ya que es predominantemente negro, pero su espalda, alas y cola, son de color azul brillante. También se pueden distinguir su pico característicamente amarillo y sus patas del mismo color.
Luego está el jabalí, también conocido como pecarí en inglés. Estos mamíferos del Nuevo Mundo son de la familia Tayassuidae (Pecari tajacu), y no están realmente relacionados con el jabalí salvaje de Europa o el cochino salvaje de Arkansas y otros lugares en los Estados Unidos, siendo ambos miembros de la familia Suidae de cerdos domésticos. El jabalí tiene glándulas odoríficas, lo cual lo hace repelente a depredadores en potencia, como también a los humanos. Sin embargo, como su carne es por lo menos tan deliciosa como la del puerco doméstico, y aunque su cacería está prohibida, se está volviendo cada vez más raro en su entorno. Es difícil criarlo en cautiverio, pues no se deja domesticar; sin embargo, hay un número de personas que lo están intentando. Pregunte a alguien de la comunidad acerca de esto.

Junto al jabalí y también en el otro extremo el mural se encuentra una planta nativa verdaderamente milagrosa conocida como chaya (Cnidoscolus aconitifolius). Concebimos a la planta como milagrosa porque contiene calcio y hierro, más otras vitaminas, proteínas y antioxidantes. Espinas aterciopeladas en las hojas significan que la chaya es irritante al tacto, pero también altamente resistentes a las pestes de insectos. Se debe cocinar durante 20 minutos antes de comerse, ya que también contiene cianuro, el cual se quita en el proceso de la cocción. Pruébela en cualquier receta y usted se convertirá en un fan de su fresco sabor.

Junto a las hojas de la chaya busque un par de pavos de monte (Meleagris ocellata). Estas aves, llamadas kutz en maya, son similares a los pavos de monte en los Estados Unidos, pero ameritan un nombre de especie aparte. Si alguna vez llega a ver una de ellas en el monte, la recordará por su espalda verde iridiscent e verdaderamente espléndida. Su carne es tan deliciosa que, como el jabalí, también se está volviendo rara en su entorno.
Justo debajo de la mano extendida del Dios Joven del Maíz, se puede ver una iguana, huh en maya, y hay otra en un árbol en el extremo derecho del mural. Nuestra iguana más común es la iguana negra de cola espinosa (Ctenosaur similis), aunque también se le llama a menudo ‘la iguana gris’. Esto puede deberse no sólo a su color gris, sino también a que un inglés llamado John Edward Gray fue el primero en describirlo científicamente en 1831. A menudo se les ve durmiendo sobre murallas de rocas naturales, y estas criaturas bien parecen un disparo desde el pasado. Pueden crecer hasta más de 1.5 m. de largo, y tienen unas marcadas bandas dorsales distintivas y espinas a lo largo de la espalda. Los ‘jóvenes’ de esta especie pueden ser de color verde, y los machos adultos pueden tener varios colores en sus mejillas durante el período de apareamiento. No se sientan asustados por ellos. Pueden correr muy rápido, pero son primariamente herbívoros. Sin embargo, no se les debe molestar, porque pueden dar una mordida fea cuando se ven acorralados.

Busque encima del pavo de monte y encuentre los dos venados machos de cola blanca (Odocoileus virginianus yucatanensis), una especie de entre aproximadamente 38 de cola blanca, nativas de las Américas. En realidad, ésta sería una vista rara aquí. Siendo que estos venados se están volviendo raros, pescar a dos machos al mismo tiempo en un mismo lugar sería muy difícil. Uno podría encontrar sus cornamentas en los alrededores, pues ellos mudan de astas una vez al año, después de pelear contra otro macho, o después del apareamiento. Su carne es aún una gran fuente de proteína para las familias rurales.

Los sapos gigantes (Bufo marinus) se conocen como besmu’ch en maya y son unas criaturas naturales maravillosas. A menudo pueden verse al lado de una pared de piedra debajo de un poste de luz en la calle, disfrutando de la cena de insectos que pasan volando por donde están. Estos sapos extraordinarios pueden crecer hasta nueve pulgadas de largo [20-21 cm.] y eso no incluye el largo de las piernas. Las noches durante la estación lluviosa en Yaxunah están llenas de los sonidos de un coro de sapos y ranas. Venga y cuelgue su hamaca y disfrute de la sinfonía de la naturaleza.

En el extremo derecho del mural, debajo de otra iguana negra con cola de espinos se puede ver un armadillo de nueve bandas (Dasypus novemcintus), o uech en maya. Este insectívoro de tamaño pequeño y por lo general no se le ve durante el día. Aún cuando lleva una protección como “armadura” en la espalda, es tímido, y por lo general es nocturno.

Debajo del armadillo en la esquina inferior del extreme derecho, hay un cachorro de la tamandúa del norte (Tamandua mexicana), o ajchab en maya. Este animal, algunas veces llamado oso hormiguero, es otro insectívoro, como el armadillo, pero se concentra en usar sus grandes garras para abrir hormigueros de termitas y colonias de hormigas y en buscar insectos más pequeños detrás de las cortezas y en los troncos de árboles viejos. Al igual que el armadillo, el oso hormiguero ayuda a controlar la población de insectos del bosque tropical.

Los dos pájaros en frente del armadillo representan a la chachalaca simple (Ortalis vetula). Este pájaro, llamado ba’ach en maya, es como del tamaño y figura de un pavo a la mitad de su crecimiento. Se le conoce más que nada por su canto ruidoso, estridente, desde el monte a temprana hora en la mañana. Si su casa está suficientemente cerca del monte, a la primera claridad del día, resulta un confiable reloj de alarma.

Se puede ver una serpiente coralillo (Micrurus hippocrepis) justo abajo de la chachalaca. Esta serpiente bellamente coloreada es también una a la que hay que evitar si uno se la llega a encontrar, pues porta una neuro-toxina. Sin embargo, una mordida de estas serpientes es muy rara, ya que son tímidas y con tan sólo mirarlas probablemente se alejará de uno hacia un agujero u otro escondite. Generalmente muerden sólo si se les pisa, se les arrincona, o se sienten amenazadas por alguna otra razón. La boca y los dientes de la coralillo son pequeños, de manera que con el uso de botas de campo y fijarse dónde pisar es suficiente para protegerse de ellas si uno está en el monte.

Busque un pájaro espectacularmente colorido casi en el centro del mural. Este precioso pájaro se llama toh en maya y el mot-mot del ceño color turquesa en inglés (Eumomota superciliousa). En español se le llama pájaro relojero. Este nombre proviene del hecho de que cuando este pájaro se posa en una rama, las plumas de su cola no dejan de moverse hacia adelante y hacia atrás, como el péndulo de un reloj. Se puede ver que la cola tiene forma un tanto como dos cucharas pequeñas de color negro y turquesa. Si usted visita nuestro cenote justo enfrente del Centro Comunitario, cruzando la calle, es casi seguro que usted verá uno o más de estos pájaros.

Dos flores rojas de hibiscos se ven en el centro del mural. La planta es la única especie que aparece en la pintura que no es nativa de esta área (considerada generalmente como originaria de Hawái y las islas del Pacífico). Se incluyó aquí para recordarnos cuántas plantas hermosas fueron tomadas en préstamo de otras partes del mundo y están perfectamente contentas de crecer en nuestro rico entorno tropical.

A lo largo del borde inferior del mural se pueden ver palmeras. Éstas se llaman huanos o xa’án en maya. Hay numerosos miembros del género Sabal usados para hacer los techos de las casas por toda la Península de Yucatán, pero aquí generalmente preferimos hacer nuestros techos del Sabal yapa. Estas palmas hacen un maravilloso material natural de techado. Cuando las frondas de las hojas de la palmera se colocan muy apretados uno junto al otro sobre un techo inclinado a dos aguas, escurren el agua durante muchos años, y contribuyen a mantener fresca la casa a pesar de estar subiendo la temperatura de afuera. En un huracán, las frondas simplemente se alzan y se zafan por el viento destructivo, y le dejan libre el paso a través de la armazón del techo sin necesariamente destruirlo.

En el lado derecho superior del mural hay unas hojas y troncos del árbol sagrado, la ceiba, o ya’axche en maya. Aunque cualquiera de un número de árboles en la familia Bombacaceae pudo haber sido denominado como el árbol sagrado de la ceiba, el árbol del mundo concebido por los antiguos mayas en diferentes partes de Mesoamérica, aquí es el árbol de la especie Ceiba pentandra. En tiempos antiguos se le consideraba como el centro o el eje del mundo, el quinto punto cardinal. Se erguía en la tierra, sostenía el cielo, y podía penetrar en el Xibalba, el inframundo. Las flores fertilizadas de la ceiba producen una vaina de forma oval del cual se obtienen unas fibras suaves de capoc o miraguano. En la mitología moderna, la ceiba se presenta como el hogar de la Xtabai, la bella tentadora de los hombres que anden por el monte de noche, con el fin de atraparlos por cometer actos inaceptables. Así que esta aparición puede verse como un custodio de la moralidad de la comunidad.
Puede que usted note que el cielo en el trasfondo del mural se ve particularmente rojo y dorado. Si usted no cree que éstos sean colores naturales, venga a ver la puesta del sol en Yaxunah después de un aguacero en la estación de lluvias. Es cuando nuestro cielo está de lo más espectacular.

Venga a ver el mural. Juzgue por sí mismo su mensaje ecológico y cultural, y su belleza especial.